FASES
DE ELABORACIÓN DE UN CESTO
Materia prima: en primer
lugar se prepara el árbol para que crezca en unas condiciones optimas; para ello debe
limpiarse su entorno de malas hierbas que dificultan su crecimiento; al mismo tiempo , el
primer año se limpiará su superficie de yemas y nudos, operación que se repetirá el
tercer año, aprovechando este momento para retirar los palos o repulgos que hayan crecido
torcidos o estén defectuosos que serán utilizados como aros y asas, o patas de
diferentes muebles. El mejor momento para efectuar el corte de la madera se encuentra
entre el quinto y sexto año de vida del árbol.
| Ahora bien, no se puede realizar
el corte en cualquier época del año, a de hacerse ya bien entrado el otoño, desde
mediados de noviembre hasta finales de invierno: con la caída de la hoja y cuando ya el
árbol ha perdido su savia. |
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| El corte de la
madera en el bosque se ha hecho tradicionalmente con la segureja, una especie de hacha que
hoy en día esta siendo sustituida por la motosierra, lo que ha permitido hacer menos
ingrata esta tarea al artesano, que debía soportar las bajas temperatura del invierno,
para poder obtener la materia prima esencial en su oficio. También tradicionalmente, el
transporte de la madera era efectuado con una bestia de carga desde el monte al taller,
aunque en la actualidad se ha simplificado en gran medida esta tarea al transportarse
desde los caminos del monte al taller en vehículos a motor. |
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Preparación de material: los
palos de hasta siete kilos de peso, se encuentran ya en manos del artesano, listos para
ser trabajados por este. Pero su conservación hasta que llegue el momento de ser labrados
también es importante; han de ser guardados en sitios oscuros, lejos de la luz, y frescos
que eviten que los palos se estropeen, pero si no se van a trabajar en fechas próximas,
el artesano los introduce en un pozo bien cubiertos de agua o como se hacía en Aldeanueva
del Camino, que los introducían directamente en el río hasta el momento de ser usados;
así podían resistir hasta tres años si habían sido bien cortados y no contenían
savia. |
Antes de rajar los palos
estos pasan por un proceso singular: EL COCIDO, realizado en un horno con lumbre
donde son introducidos; este procediendo consiste en ir girando los palos durante una hora
para evitar que se quemen, teniendo el inconveniente de que si se sacan pronto el palo
sale crudo y no sirve, y si se saca tarde, se pasa: es decir, el palo tiene que estar en
su punto; pero tiene la ventaja de que tarda más en enfriarse y se mantiene más tiempo
flexible dando más calidad a la obra. Debido a su laboriosidad el cocido en horno esta
siendo sustituido por la cocción en caldera, es decir, CALDEAR los palos en agua.
Este procedimiento es más cómodo y permite al artesano realizar otras tareas sin
preocuparse de si el palo se pasa o no.
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| Llegamos ahora al punto en que
el artesano cogerá un palo y lo dividirá en cuatro trozos llamados cuarteos; primero
sacará los dos medios correspondientes al corazón del palo: de aquí saldrán las hebras
más fuertes y anchas y que necesitan menos pulido, para hacer los hondones: las costillas
y el non; de los otros dos cuarteos se sacarán las hebras para tejer, coser y rematar:
tejeduras, correas y costanas. A este proceso de rajar el palo con un cuchillo de hender
golpeado por un mazo de madera se le llama HENDER |

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Ha continuación el artesano
sacará las hebras con la rasera situando el palo en el burro, que sujeta al mismo
mientras el artesano obtiene las tiras que utilizará para la confección del cesto;
actualmente existen máquinas hechas por encargo (llamadas por los artesanos
"máquinas de sacar tiras") que les facilitan la labor y sacan todas las hebras
del mismo grosor.
Estas hebras han de
estar sumergidas en agua unos tres días antes de ser utilizadas para que estén bien
flexibles y sean manejables. Con las hebras ya en manos del artesano este procede al
calibrado y corte de las mismas, según el tipo de cesto que vaya a realizar o la función
que estas desempeñen en el mismo; antiguamente las hebras se median con cilindros de
madera llamados palos de medir o se tomaban como referencia diferentes partes de cuerpo
como el codo o la mano, pero actualmente el sistema de medida más empleado es el metro.

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Una vez tomadas las medidas y
seleccionadas las hebras, el artesano procede a FUNDAR EL CESTO es decir hacer el hondón;
para ello coloca en la superficie del suelo las costillas y el non entrelazándolos de
manera que se obtenga el tamaño y la forma deseados, apretando bien las tiras a base de
golpes efectuados con el canto de la corvilla. Ya fundado el cesto, el siguiente paso el
LEVANTARLO existiendo para ello dos posibilidades: |
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1.- colocar el molde y sujetarlo junto con el
hondón en un cepo que haga las veces de mordaza y que permita armar el cesto
2.- sujetar el hondón con uno de los
extremos del palo de levantar, estando apoyado sobre el mismo el hombro del artesano que
así tendrá las manos libres para levantar el cesto.

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En ambos casos el armazón del
cesto se sujetara mediante una cuerda y que unirá los extremos finales de las costillas,
pudiéndose cortadas cuando ya se hayan dado un mínimo de tres vueltas al tejido y el
cesto ya no pueda venirse abajo. |
| El siguiente paso es TEJER EL
CESTO, proceso que se efectúa con las tejeduras, que irán cubriendo el armazón del
cesto entrelazándose con las costillas y acabando de dar la forma final a la pieza. |

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EL REMATE de los cestos es lo
que más distingue a unos de otros, pudiendo ser en basto o en fino. En remate en fino
consiste en remachar los bordes en el macho con clavos para unir las hebras y cubrirlos
con una tira llamada costana. El remate en basto, más utilizado, consiste en la
colocación de un aro o repulgo en el borde del cesto remetiendo las costillas por el
mismo y uniéndolos mediante el COSIDO que como su propio nombre indica consiste en
coser el repulgo al cesto; el cosido se lleva a cabo con tiras más finas, pequeñas y
flexibles llamadas correas y que se van introduciendo en los agujeros que han quedado en
la parte final del cesto hasta que estos han desaparecido por completo.
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Hay
que tener en cuenta que cuanto más tupido y apretado este el cesto, operación que se
hace golpeando con el canto del cuchillo o la corvilla, la tejedura en cada vuelta más
consistencia y resistencia tendrá, mayor será su durabilidad.
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Para
colocar los aros en el remate en basto, los repulgos han de estar preparados previamente,
consistiendo dicha preparación en cocerlos para tal fin y domarlos; cuando están bien
caliente se les da forma de aro y se espera que cojan el "domo", es decir, la
forma que se pretende obtener; para domar el repulgo el artesano, sentado en una silla y
sujetando el palo con sus rodillas procederá a rajarlo por una de sus bases colocando el
cuchillo sobre la misma y golpeándola una tres veces con el mazo lo suficiente para que
pueda coger las dos partes rajadas con las manos y flexionando el aro con los dos brazos
poder entrelazar los extremos ya rajados y que el palo una vez frió conserve esa forma
buscada de aro que sirve para rematar el cesto. |
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Ya tenemos el cesto terminado
y puede quedarse así, al natural, o puede ser teñido con algún tinte natural como la
nogalina, o darle otro acaba como puede ser el barnizado.
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