Baños de Montemayor


El año 218 AC. Marca el inicio de la presencia romana en nuestro territorio. El solar de Baños pasó a formar parte de la provincia Ulterior, una de las dos provincias en las que originalmente se dividió administrativamente Hispania. Este centro pronto se convertiría en un alto obligado en la Calzada de la Plata, de la que aquí se conservan varios tramos, teniendo en cuenta el conocimiento que en la época se tenía de la existencia de fuentes termales en el entorno. Y más si aludimos a la importancia y cercanía de Cáparra, a cuya jurisdicción pertenecían las Aquae Caperensis, Baños.

 

 

 

La vida de Baños desde la presencia romana en Hispania giró entorno a las fuentes de agua caliente que brota de sus entrañas y de esa época data la vocación hospedera de la localidad. Las primeras noticias escritas que conocemos datan de tiempos feudales, concretamente del siglo XII. En este tiempo Baños estaba dividido en varias jurisdicciones, dos seglares y dos eclesiásticas.
No se conocen datos sobre la utilización de las termas en época medieval. Las primeras ordenanzas documentales datan de 1628, cuando el marqués de Montemayor (Juan Luis de Silva y Ribera) dicta las primeras que conocemos.

Será en el siglo XIX cuando el aprovechamiento de las aguas termales comience a tener importancia, llegando hasta nuestros días.

La vuelta de Fernando VII propiciará que en 1817 se creen las plazas de médicos directores para aguas termales del reino y que a partir de 1819 nuestros baños cuenten con su primer director, Francisco Martínez.

Las leyes desamortizadoras de 1855/56 declaran en venta las propiedades municipales de propios y baldíos, éstas sembraron la incertidumbre sobre el futuro de los baños, pero la oposición denodada del pueblo consiguió que esta propiedad no fuese enajenada, pasando a ser propiedad de todos los vecinos de la localidad.

En los años veinte se produce la cesión bajo la fórmula de arrendamiento de las Instalaciones, firman el contrato de una parte el político republicano Alejandro Leroux como arrendatario, y de otra una representación del pueblo como arrendador.

Su fiesta es la de San Ramón y Santa Rosa que se celebra el 31 de agosto.