La Garganta


Solo pudo haber una razón suficiente para atreverse a habitar y poblar estas alturas (1.234m) en la que la temperatura media anual es de 11.4 ºC, esa razón fue el atractivo de nuestros agostaderos, los más próximos a las dehesas extremeñas.

Anteriores al pueblo, en el siglo XIV hubo por aquí tres majadas cuyos nombres constan en el Libro de la Montería de Alfonso XI, Majada del Guerrero Ayuso, Majada Luenga y Majada de las Albarranas, majadas que podemos imaginar alegres y bulliciosas en verano pero desiertas, oscuras, temerosas y transitadas por osos durante aquellos crudísimos inviernos.

paisaje de la garganta

 

Los padres de este pueblo fueron por tanto aquellos primeros y valientes ganaderos (pastores, vaqueros o cabreros) que, después de un verano, se decidieron a invernar aquí, lugar donde se afincaron y aquí echaron sus raíces. Esto debió ocurrir a finales del siglo XV, ya bajo el señorío de los Zúñiga, duques de Béjar.

Si consta de La Garganta que cuando los duques elevaron políticamente el poblado a concejo expropiaron de los particulares el agua y los terrenos necesarios para plaza, fuente, ejido, dehesa, casa del Concejo, cárcel, más las oficinas de carnicería, taberna, fragua y principalmente para iglesia.

En la historia del pueblo debe señalarse con letras mayores la fecha 29 de noviembre de 1758 en que el pueblo se reunió en concejo para darse unas ordenanzas y, aunque éstas no tuvieron vigor hasta el 31 de agosto de 1759 en que el Duque las promulgó, el consenso de 83 vecinos, cuyos nombres y apellidos constan, fue una prueba inequívoca de madurez política y democrática del pueblo.

El 6 de agosto de 1811 las Cortes de Cádiz suprimieron cualquier régimen de señorío y vasallaje y La Garganta quedó libre de los duques.

La Garganta pasó a la provincia de Cáceres en 1833.

El 8 de septiembre es el día de la fiesta de Nuestra señora del Castañar.