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| CASTAÑARES: HISTORIA Y
ECOLOGÍA. Tradicionalmente se ha creído que castaños y nogales, como bosques mixtos, han sido introducidos recientemente en la península ibérica y su expansión es debida exclusivamente al cultivo por el hombre.
Datos palinológicos (análisis de polen fósil) de sedimentos cuaternarios sobre todo en las zonas periféricas de la mitad norte peninsular, han revelado que estas especies forman parte de la flora de aquella época, las cuales se habían refugiado del clima frío reinante en Europa como consecuencia de las glaciaciones. Con lo cual se confirma así el carácter autóctono de estos árboles de bosque mixto de frondosas y el papel de la península ibérica como territorio de refugio. Los registros cuaternarios más importantes en los que persistió durante los periodos glaciares estarían situados en la provincia de Gerona y los territorios cántabro-atlánticos. En estos lugares su conservación estuvo a buen seguro ligada a la del resto de frondosas integrantes del bosque mixto y en relación con la existencia de terrenos ácidos hacia los que muestra una marcada preferencia. En cuanto a una introducción romana del castaño no es del todo exacta. No hay duda, de acuerdo con escritos históricos, que los romanos daban gran importancia al castaño como fuente de alimento de la población y de energía para sus tropas, dado que, hasta el descubrimiento de América, la castaña fue la principal fuente de alimentación en Europa. Aunque las formaciones de castaño del centro peninsular sean de carácter antrópico (plantadas por el hombre), todavía quedan enclaves en el norte en las que vegeta en condiciones semi-naturales. El castaño prefiere suelos silicios, o calizos muy lavados, profundos, bien drenados y con precipitaciones superiores a lo 600 mm. No soporta las heladas tardías y su clima ideal es el atlántico y el mediterráneo lluvioso. Ocupa grandes extensiones en el noroeste de Galicia, Zamora, Salamanca, León, Asturias, Santander, Euskadi y Navarra; deja sin su presencia el Pirineo y adquiere su apogeo en Cataluña (Barcelona y Gerona); coloniza la Sierra de Francia, de Gredos, (el Valle del Tiétar), Extremadura y Ávila, y desciende hasta Andalucía (Sierras de Aracena, Ronda, Sierra Morena y Nevada) donde evita el este y el suroeste por la escasez de precipitaciones y presencia de suelos calizos. Es muy propenso a numerosas enfermedades; como solución más eficaz se han introducido pies de especies orientales (chinas) que luego se injertan con las propias, cuyo fruto tiene una mayor aceptación. Su nombre viene de kastana, hoy kastamonu, ciudad del norte de Turquía próxima al Mar Muerto, y Sativa hace referencia a planta o producto cultivado, no espontáneo (CASTANEA SATIVA). La madera tiene muchos aprovechamientos entre los que destaca el de la tonelería, pues sus cubas eran consideradas como las mejores para el vino hasta que se impuso la moda del roble americano, fabricación de muebles y cestería.
El castaño, como muchas otras especies caducifolias, adapta su periodo vegetativo en función de la duración de los días o las horas de luz (fotoperiodo). Estas especies se preparan para pasar la estación fría desprendiéndose de los órganos fósiles y desarrollando protecciones en las yemas. Esto supone un enorme derroche energético para la planta, con lo cual tiene que complementar con rapidez su ciclo vegetativo, aprovechando los periodos de máxima actividad fotosintética que en muestras latitudes coinciden con el periodo estival. Todo este escenario móvil, que supone la defoliación durante la primavera, va a ir marcando el protagonismo de las diferentes especies que van a aparecer en el sotobosque de castaños a lo largo de las diferentes estaciones del año. Así, el gran aporte de materia orgánica que recibe el suelo durante el otoño, favorece la aparición de hongos, que aprovechan el aumento de humedad atmosférica y que la temperatura no es excesivamente baja para desarrollarse. Por otra parte muchas especies de plantas, que mantienen sus yemas latentes bajo tierra en forma de bulbos, tubérculos, etc, como narcisos, jacintos, etc, aprovechan estos periodos de defoliación del castañar para activar sus ciclos hasta completarlos, antes de que el follaje estival cubra la cúpula del bosque y la luz sea un factor límite. EL CASTAÑO EN EL VALLE DEL AMBROZ. El castaño (Castanea sativa) es un árbol que tiene cierta afinidad por suelos siliceos (ácidos). En el Valle del Ambroz aparece en las zonas de umbría, en las laderas orientales al norte principalmente. En estas laderas, las de Tras la Sierra, aparece entre los 700 y los 1.100 metros sustituyendo los dominios del roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica). El castañar tiene una extensión aproximada de unas 300 has. actualmente y se remonta al siglo XIII, concretamente al año 1.277, cuando según la leyenda, la Reina Violante de Aragón cedió estos montes al pueblo de Hervás para dar facilidades al asentamiento humano. En un principio los castaños eran usados para fruto (castañarejos), hecho este constatado por la abundante presencia de bancales y cerramientos de piedra por todo el monte, así como por las referencia toponímicas abundantes en todo el valle.
En un determinado momento de la historia, a principios del siglo XVIII, esta forma de aprovechamiento se fue abandonado y se empezaron a realizar cortas a fin de renovar el monte y obtener así madera. De esta forma se pasó de la producción principal de fruto a la producción de madera en monte bajo de pequeñas dimensiones, obtenida a partir de turnos cortos, 5 o 10 años, no en vano a mediados de los años 50 había en Aldeanueva del Camino una floreciente industria de banastas, que contaba con 120 trabajadores directos. Fue en los años 60 y 70 cuando se dejaron de fabricar banastas a tan gran escala, perdiéndose también el interés por el aprovechamiento del monte, llevándolo al estado de abandono en el que se encuentra hoy en día, ya que un elevado porcentaje no ha tenido un tratamiento regular desde hace 30 o 35 años. Por otro lado las parcelas donde si se han tratado convenientemente, las diferencias de producción y calidad son abrumadoras. El Monte el Duque se encuentra en la Hoja nº 575 (12-23), del Mapa Nacional, denominado Hervás, que queda comprendida entre las coordenadas geográficas 5º 51´10´´,7 y 6º 11´10´´,7 de longitud Oeste y 40º 10´04´´,8 y 40º 20´04´´,8.
Forma parte del Sistema Central perteneciente a la Sierra de Bejar, Candelario o Hervás, pues indistintamente se da los tres nombres a este paraje del Macizo central que arranca en la Sierra de Gredos y termina en la Sierra (de la Peña) de Francia. Se encuentra situado en la vertiente sur del macizo montañoso y en la parte inferior de la cabecera de la estribación del sistema llamado Tras la Sierra o Sierra de las Cruces, que parte del "Pico Calvitero" de 2.411 m. de altitud, terminando en el monte"Valcorchero" en el término municipal de la ciudad de Plasencia. Las altitudes entre las que se encuentra enclavado el monte oscilan entre 600-800 metros. Dentro del valle las masas más importantes de castaño se localizan de la siguiente manera:
Datos facilitados por DIVA (Asociación para el desarrollo integral del Valle del Ambroz) Articulo publicado en la revista de DIVA: César J. del Arco García. José Miguel de las Heras. Estudio realizado por la empresa TRASEL S.L. sobre la reorganización de los castañares en la comarca del Ambroz. ARTESANOS
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